Articles

Acné: “diabetes de la piel”

El acné vulgar es una enfermedad inflamatoria de la piel que se asocia con mayor frecuencia al inicio de la pubertad, 1 y que afecta a alrededor del 85% de los adolescentes. 2 Sin embargo, en los últimos 50 años se ha vuelto cada vez más frecuente, sobre todo entre las mujeres adultas. 3 Los mecanismos precisos del desarrollo del acné aún no se conocen del todo, pero se caracteriza por la sobreproducción de sebo (la secreción aceitosa producida por las glándulas sebáceas de la capa externa de la piel), la alteración de las células que recubren los folículos pilosos y la inflamación, junto con influencias hormonales y bacterianas. 4,3,5

Glándulas sebáceas

Estudios recientes se han centrado en el papel que desempeña el factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1) en el acné. El IGF-1 es una hormona que promueve el crecimiento celular y es naturalmente mayor durante la pubertad. 6 Los niveles elevados de IGF-1 provocan un aumento de la producción de sebo y una sobreproducción de las células que rodean los folículos sebáceos, 4 con la consiguiente obstrucción de los poros. Bacterias como el Propionibacterium acnes, normalmente presentes en la piel, pueden quedar atrapadas en los poros obstruidos, lo que provoca una infección y el enrojecimiento e hinchazón de las lesiones de acné.1 El consumo de leche de vaca provoca un aumento significativo de los niveles de IGF-1 en sangre, 7 mientras que los estudios epidemiológicos demuestran que el acné está ausente en las poblaciones que consumen dietas paleolíticas, con baja carga glucémica y sin consumo de leche o productos lácteos. 6,8 Los extractos de proteína de suero son motivo de especial preocupación, ya que varios estudios se centran exclusivamente en el desarrollo del acné en usuarios de suplementos de proteína de suero. 9,18 El extracto de proteína de suero de leche de vaca contiene 6 factores de crecimiento diferentes, de ahí su uso para aumentar la masa muscular, pero que también podría ser la razón por la que la suplementación de proteína de suero se relaciona con la aparición de acné. 18

“los estudios epidemiológicos demuestran que el acné está ausente en las poblaciones que consumen dietas paleolíticas, con baja carga glucémica y sin consumo de leche o productos lácteos”

El acné ha sido denominado por los científicos como “diabetes de la piel” desde la década de 1950. 3 La insulina es necesaria para que el cuerpo convierta la glucosa en energía, pero el exceso de insulina en el torrente sanguíneo puede provocar un aumento del IGF-1, 6 que a su vez promueve el crecimiento de las células de la piel. El aumento de la insulina también eleva los niveles de andrógenos (hormonas masculinas, incluida la testosterona, que las mujeres suelen producir en menor cantidad).10 Los andrógenos están implicados en el aumento de la producción de sebo y en el recambio excesivo de células de la piel,1,11 que pueden desencadenar el acné. La dieta desempeña un papel fundamental, ya que los alimentos con alto contenido glucémico, como el azúcar, el pan blanco, las patatas blancas y el arroz blanco, provocan un aumento de los niveles de insulina, pero también pueden afectar a otras proteínas celulares, como las proteínas mTORC1 y Fox01, que regulan el crecimiento celular, la producción de sebo, la sensibilidad a la insulina y la actividad hormonal: 6 todos ellos factores implicados en el desarrollo del acné. Se recomienda una dieta baja en carbohidratos, 12 evitando cualquier alimento refinado o procesado y limitando los lácteos, mientras se centra en proteínas de buena calidad, grasas esenciales y verduras ricas en antioxidantes.

Pescado azul

Un importante factor dietético que influye en la inflamación, es la ingesta relativa de ácidos grasos poliinsaturados omega 6 a omega 3 en los alimentos. Las grasas omega 3 reducen la producción de moléculas de señalización inflamatoria en las glándulas sebáceas; 4,10 inhiben la mTORC1 (una proteína que puede indicar a las glándulas sebáceas que produzcan más sebo); 4 pueden ayudar a mantener los niveles de IGF-1 (evitando así la sobreproducción de células de la piel); y también son antibacterianas, ya que inhiben el crecimiento de las especies de bacterias Propionibacterium acnes y Staphylococcus, implicadas en el acné. 13 Las dietas modernas tienden a ser más ricas en grasas omega 6 (procedentes de los aceites vegetales utilizados en los alimentos procesados), así como en grasas saturadas y grasas trans, todas las cuales pueden convertirse en sustancias inflamatorias llamadas prostaglandinas, mientras que las grasas omega 3 tienen un efecto antiinflamatorio en el organismo. 4,10 Los estudios de observación han observado una baja incidencia de acné en poblaciones que consumen altas cantidades de pescado azul rico en omega 3, como el salmón, la caballa, el arenque, el atún fresco y las anchoas. 14

“Si el hígado está sobrecargado, los pulmones o la piel pueden utilizarse como vía alternativa para eliminar las toxinas, por lo que los problemas de la piel son a menudo una indicación de que el hígado necesita apoyo”

Se ha observado que varios nutrientes son bajos en pacientes con acné, como el cromo, el selenio, las vitaminas A y E y el zinc. 5,15,16 En mujeres con síndrome de ovario poliquístico, el acné disminuyó tras la administración de suplementos de cromo 15 y selenio. 16 El cromo se encuentra en los cereales integrales, el arroz integral, los huevos, la carne, el pescado, las setas y la levadura de cerveza, y se ha demostrado que ayuda a equilibrar los niveles de azúcar en sangre, mientras que el selenio es un importante antioxidante que se encuentra en las nueces de Brasil, el pescado, el marisco, las aves, el arroz integral y las setas. La vitamina A (presente en el pescado azul, los huevos y el hígado) y el precursor de la vitamina A, el betacaroteno (presente en las verduras de color verde oscuro, amarillo y naranja) ayudan a que las células funcionen y se reproduzcan con normalidad, reemplazándose aproximadamente cada mes. 17 La vitamina E (presente en la soja, el aguacate, el aceite de oliva, los frutos secos y las semillas) contribuye a mantener el equilibrio hormonal, es un importante nutriente antioxidante y también ayuda a prevenir las cicatrices del acné. Se cree que las propiedades del zinc para combatir el acné (presente en las ostras, la avena, la carne, las aves de corral, los frutos secos y las judías) se deben a su capacidad para reducir la inflamación y eliminar las bacterias, así como a su participación en la producción de hormonas y la regulación de los andrógenos. 1, 5 El té verde se ha utilizado de forma tópica en estudios y se ha descubierto que es eficaz para mejorar el acné de leve a moderado, lo que se atribuye a las propiedades antisépticas y antiinflamatorias de sus flavonoides y taninos. 2,4

oysterDos factores cruciales, que a menudo se pasan por alto en la salud de la piel, son el hígado y el tracto digestivo. El hígado cumple más de 400 funciones en el organismo, de las cuales la desintoxicación es una de las más importantes. Todas las toxinas que se producen o entran en el cuerpo son gestionadas por el hígado, que las elimina mediante diversos procesos. Si el hígado está sobrecargado, los pulmones o la piel pueden utilizar una vía alternativa para eliminar las toxinas, por lo que los problemas de la piel suelen ser una indicación de que el hígado necesita apoyo. Reducir el azúcar, el alcohol y los alimentos procesados es beneficioso, así como aumentar la ingesta de agua y consumir una amplia variedad de verduras que contengan nutrientes vitales necesarios para los procesos de desintoxicación.

avocado

Un desequilibrio de las bacterias en el intestino, o problemas digestivos como el estreñimiento también pueden ejercer presión sobre el hígado, con el consiguiente impacto en la salud de la piel. Las bacterias y las levaduras pueden liberar toxinas en el tracto digestivo, lo que conduce a la inflamación intestinal, 19 que a su vez ejerce presión sobre el hígado. La inflamación también puede promover la resistencia a la insulina en las células que controlan la glucosa en sangre, 20 lo que nos lleva de nuevo a la relación entre la insulina elevada, la sobreproducción de células de la piel y los andrógenos, y el acné.shiitake01En general, se recomienda una dieta antiinflamatoria para abordar las causas subyacentes del acné, y muchos estudios concluyen que una dieta paleolítica es el mejor enfoque. Es aconsejable investigar cualquier posible disfunción digestiva y apoyar la salud del hígado, a la vez que se consumen abundantes alimentos integrales sin refinar y grasas esenciales, incluyendo pescado azul, frutos secos y semillas, así como una amplia variedad de frutas y verduras, centrándose en las fuentes de vitamina A, vitamina E, cromo, selenio y zinc.

Ver lista de referencias

  1. Pizzorno J E, Murray M T, Joiner-Bey H (2008) The Clinicians Handbook of Natural Medicine, 2nd Churchill Livingstone, USA.
  2. Nasri H, Bahmani M, Shahinfard N, Moradi Nafchi A, Saberianpour S, Rafieian Kopaei M (2015) Medicinal Plants for the Treatment of Acne Vulgaris: Una revisión de las evidencias recientes. Revista de Microbiología de Jundishapur, 8(11): e25580. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  3. Rubin M G, Kim K, Logan A C (2008) Acne vulgaris, mental health and omega-3 fatty acids: a report of cases. Lipids in Health and Disease, 7: 36. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  4. Melnik B C (2015) Vinculación de la dieta con la metabolómica del acné, la inflamación y la comedogénesis: una actualización. Dermatología clínica, cosmética y de investigación, 8: 371-388. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  5. Mogaddam M R, Ardabilj N S, Maleki N, Soflaee M (2015) Correlación entre la gravedad y el tipo de lesiones de acné con los niveles de zinc en suero en pacientes con acné vulgar. Investigación biomédica internacional. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  6. Melnik B C, Zouboulis C C (2013) Potential role of FoxO1 and mTORC1 in the pathogenesis of Western diet-induced acne. Revista de Dermatología Experimental, 22(5): 311-315. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  7. Melnik B C, Schmitz G (2009) Papel de la insulina, el factor de crecimiento similar a la insulina-1, la alimentación hiperglucémica y el consumo de leche en la patogénesis del acné vulgar. Dermatología Experimental, 18(10): 833-841. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  8. Melnik B C (2012) Diet in acne: further evidence for the role of nutrient signalling in acne pathogenesis. Acta-Dermato Venereologica, 92(3): 228-231. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  9. Melnik B C (2011) Evidencia de los efectos promotores del acné de la leche y otros productos lácteos insulinotrópicos. Programa pediátrico de la serie de talleres de nutrición de Nestlé, 67: 131-145. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  10. Kaimal S, Thappa D M (2010) Diet in dermatology: Revisited. Indian Journal of Dermatology, Venereology and Leprology, 76(2): 103-115. Indian Journal of Dermatology, Venereology and Leprology (www.ijdvl.com).
  11. Imperato-McGinley J, Gautier T, Cai L Q, Yee B, Epstein J, Pochi P (1993) The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, 76(2): 524-528. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  12. Kwon H H, Yoon J Y, Hong J S, Jung J Y, Park M S, Suh D H (2012) Efecto clínico e histológico de una dieta de baja carga glucémica en el tratamiento del acné vulgar en pacientes coreanos: un ensayo aleatorio y controlado. Acta-Dermato Venerelogica, 92(3): 241-246. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  13. Desbois A P, Lawlor K C (2013) Antibacterial Activity of Long-Chain Polyunsaturated Fatty Acids against Propionibacterium acnes and Staphylococcus aureus. Marine Drugs, 11(11): 4544-4557. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  14. Khayef G, Young J, Burns-Whitmore B, Spalding T (2012) Effects of fish oil supplementation on inflammatory acne. Lípidos en la salud y la enfermedad, 11:165. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  15. Jamilian M, Bahmani F, Siavashani M A, Mazloomi M, Asemi Z, Esmaillzadeh A (2015) The Effects of Chromium Supplementation on Endocrine Profiles, Biomarkers of Inflammation, and Oxidative Stress in Women with Polycystic Ovary Syndrome: a Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled Trial. Biological Trace Elements Research, Epub ahead of print. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  16. B. Razavi M, Jamilian M, Kashan Z F, Heidar Z, Mohseni M, Ghandi Y, Bagherian T, Asemi Z (2015) Suplementación de selenio y los efectos en los resultados reproductivos, biomarcadores de inflamación y estrés oxidativo en mujeres con síndrome de ovario poliquístico. Hormone and Metabolic Research, Epub ahead of print. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  17. Beckenbach L, Baron J M, Merk H F, Loffler H, Amann P M (2015) Retinoid treatment of skin diseases. Revista europea de dermatología, 25(5): 384-391. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  18. Carvalho Pontes T, Fernandes Filho G M C, de Sousa Pereira Trinidade A, Sobral Filho J F (2013). Incidencia de acné vulgar en adultos jóvenes usuarios de suplementos proteico-calóricos en la ciudad de João Pessoa-PB. Anais Brasileiros de Dermatologia, 88(6):907-912. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  19. Reinoso Webb C, Koboziev I, Furr K L, Grisham M B (2016) Funciones protectoras y proinflamatorias de las bacterias intestinales. Pathophysiology PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).
  20. Cavallari J F, Denou E, Foley K P, Khan W I, Schertzer J D (2016) Different Th17 immunity in gut, liver, and adipose tissues during obesity: the role of diet, genetics, and microbes. Gut Microbes, 2(7): 82-89. PubMed (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed).