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Cómo las redes sociales pueden influir en los celos

Wavebreak Media/

Las relaciones modernas se dan en el mundo real y se construyen en el éter de Internet. Para algunos millennials, una relación no es oficial hasta que se declara en Facebook. Las parejas publican fotos conjuntas, se etiquetan en el mismo evento, se dan “me gusta” en sus fotos y comentan sus actualizaciones de estado. Esta historia de relación existe tanto en los recuerdos como en Facebook, con la diferencia de que esta última es siempre visible y se almacena para siempre. Una vez que es una relación en Internet, siempre es una relación en Internet.

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Nuestros recuerdos, por supuesto, pueden cambiar cuando el estado de la relación cambia. Michael Ross y sus colegas han documentado estos cambios: Cuando cambias tu visión de tu anterior pareja, reescribes el pasado para reflejar tu nueva visión de él o ella. Cuando estabas en la relación, todo era glorioso: recordabas los acontecimientos perfectos y tu pareja era maravillosa (sin importar lo que tus amigos pensaran de la persona). Pero cuando la relación termina, los recuerdos cambian: ahora ves los momentos extraños en los eventos perfectos y los problemas en esa pareja maravillosa. Tus recuerdos se reconstruyen para que coincidan con tus actitudes actuales.

Mi colega Sarah Drivdahl y yo hemos comprobado de forma similar que los recuerdos siguen cambiando mientras alguien esté comprometido activamente con su relación actual. Por el contrario, los recuerdos de las relaciones anteriores parecen acabar por asentarse en una historia final, una que se ajusta a la comprensión actual de uno mismo, de la pareja anterior, de la relación y de cómo se deshizo. Los recuerdos cambian y se convierten en las historias que contamos: las relaciones que crecieron y las que terminaron.

Pero aún así, Facebook lo guarda todo en un pasado inmutable. Todas esas fotos felices. Toda esa unión. La versión que conserva Facebook es la versión idealizada de esa antigua relación y la versión glorificada e imposible de su anterior pareja. Sólo los buenos momentos residen en la memoria de la red; la mayoría de la gente apenas publica nada más.

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He sentido curiosidad por el impacto de ese pasado no reconstruido. Qué haces cuando la relación termina? ¿Revisas ese pasado y añoras esos días felices? ¿Andas por Internet y acechas a tu anterior pareja en Facebook? ¿O terminas la amistad en Facebook y tratas de borrar la evidencia fotográfica?

No estoy del todo seguro de cuál es el mejor enfoque. Pero he visto un interesante estudio reciente sobre celos, felicidad y redes sociales (Ute y Beukeboom, 2011). Aquí está la parte genial y arriesgada: Facebook nos permite ver no solo las publicaciones actuales de alguien, sino también todo el historial de actividad de esa persona en el sitio. Cuando te haces amigo de alguien nuevo, como un nuevo interés romántico, puedes ver sus fotos con su(s) antiguo(s) amoroso(s) y los comentarios que compartieron. También puedes ver si tu nuevo compañero sigue siendo amigo de su(s) antigua(s) pareja(s). ¿Siguen interactuando?

Lo básico

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Ver esas viejas fotos -y los viejos y nuevos comentarios- puede avivar la llama de los celos. No importa cómo su nueva pareja describa la antigua relación, no importa cómo haya reconstruido sus recuerdos en su propia mente, las viejas fotos siempre cuentan una historia diferente, si usted se lo permite. Puede haber un desajuste sustancial entre lo que te cuenta tu pareja y lo que ves en Facebook. Las redes sociales introducen un tipo de información que antes no estaba disponible, o al menos no era fácil de conseguir: los recuerdos documentados, almacenados para siempre.

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Y, por supuesto, Facebook también te muestra las actividades actuales: tu pareja con sus amigos, o las fotos en las que está etiquetado, posiblemente en eventos a los que te perdiste con gente que no conoces.

¿Cuál es el impacto de toda esta información?

Ute y Beukeboom encuestaron a personas que mantenían una relación sobre el uso que hacían de las redes sociales, la satisfacción en la relación y los celos. Primero las buenas noticias: Beukeboom descubrió que la mayoría de las personas declaraban más felicidad en sus relaciones que celos. Pero también descubrieron niveles bastante altos de seguimiento de Facebook: comprobar el perfil de la pareja, supervisar sus actividades y añadir sus amigos a la propia red. Y cuanto más control admitían hacer las personas, más celos decían sentir: La capacidad de acceder a la red social de la pareja puede no mejorar la calidad de la relación.

¿Qué significa esto para la relación moderna? ¿Cómo se puede sobrevivir en el mundo real y en la red social? Es complicado. Mis alumnos, que viven tanto en el mundo real como en Internet, vigilan y comprueban a sus parejas en la red, y sí, esta vigilancia afecta a cómo se sienten en sus relaciones. Si el perfil de Facebook de un compañero coincide con lo que ven en el mundo real, es positivo. Pero cuando las cosas no coinciden, es otra historia.

Las lecturas esenciales de los celos

Entonces, ¿qué deben hacer cuando una relación termina? Internamente, como el resto de nosotros, reescribirán sus recuerdos. Pero, ¿deberían también reescribir Facebook, borrando amigos, fotos y comentarios? No estoy seguro. Borrar por completo el pasado no es atractivo, pero tampoco lo es tener un registro fotográfico que no coincide con tus sentimientos actuales. Sin embargo, para empeorar las cosas, dejar ese registro fotográfico puede afectar a la siguiente relación.