Articles

¿Por qué mi hijo pequeño miente?

Su hijo pequeño miente porque a esta edad todavía no es capaz de diferenciar entre realidad y fantasía. Hasta los 3 ó 4 años, su hijo no comprenderá del todo el concepto de mentira, porque todavía no entiende la idea de una verdad objetiva basada en hechos. En cambio, en este momento su imaginación está a tope, alimentando la necesidad de embellecer. Si sus libros están en una pila desordenada en el suelo en lugar de estar ordenados en su estantería, puede decir que se tropezó y se golpeó con la estantería, provocando una avalancha de libros, cuando es posible que sólo haya sacado unos pocos y el resto le haya seguido por accidente. También es posible que olvide rápidamente cómo se produjo un suceso. ¿Ha arrastrado el barro hasta la cocina o ha sido el perro quien lo ha hecho? ¿Fue él o su amigo quien hizo un garabato en las paredes de su habitación durante su última cita de juego?
Otra razón por la que su hijo pequeño a veces parece estirar la verdad es el “pensamiento mágico”. Según los expertos, cuando un niño pequeño desea que un acontecimiento haya tenido lugar de una manera y no de otra, es posible que exagere la verdad porque cree que si lo dice, lo hará. Por ejemplo, digamos que su hijo arranca un juguete de la mano de su hermana pequeña, provocando que ésta se eche a llorar, y luego se arrepiente de haberlo hecho. Entonces, cuando le preguntas qué ha pasado, dice que se le ha caído el juguete a ella misma, porque desea tanto que haya sido así que llega a creérselo.
Pero no te preocupes: tu hijo no está abocado a una vida de delincuencia sólo porque mienta de vez en cuando. Asumir las normas y reglas de comportamiento de los padres y de la sociedad puede ser una tarea ardua para un niño pequeño. He aquí algunas formas de ayudar a su hijo a aprender a practicar la veracidad:
* Fomente la honestidad. En lugar de reprenderle cuando miente, agradezca a su hijo cuando sea directo y diga la verdad. Podría decir: “Qué bien que me hayas contado lo del camión roto. Ahora entiendo cómo se puso así”
* Evite poner a su hijo en un aprieto. Intente no interrogarle sobre los detalles de una transgresión. Al fin y al cabo, en muchos casos es claramente obvio; si tiene chocolate en la cara, usted sabe exactamente qué pasó con el caramelo de su hermana. A menudo interrogamos a los niños pequeños porque queremos que confiesen, pero esto puede crear una batalla donde no tiene por qué haberla.
* Actúa sobre lo que sabes. Diga con toda franqueza: “Caramba, Justin, no está bien que cojas los caramelos de Becky. Son suyos y le molesta perderlos. Vamos a darle algunos de los tuyos, ¿vale?”. Al adoptar esta táctica, no sólo has evitado la confrontación de “confiesa que mientes”, sino que también le has guiado en el proceso de reparación. A la larga, saber reconciliarse es una habilidad más útil que saber responder a un interrogatorio.
* Modela la confianza. Demuestra a tu hijo que confías en él y que él puede confiar en ti diciéndole siempre la verdad. Haz que tu prioridad sea mantener tu palabra, y discúlpate profusamente si rompes una promesa. Aprenderá más de tu comportamiento que de tus amonestaciones.